La carta de vinos de Canteré refleja nuestra forma de mirar el territorio: respeto por el origen, sensibilidad por el producto y una selección pensada para dialogar con nuestra cocina.
A la entrada del restaurante nos acompaña una cepa centenaria, una presencia silenciosa que anticipa algo esencial en Canteré: el vino no es un complemento, sino una parte profunda de nuestra identidad.
Damos un lugar destacado al Somontano, por proximidad, afinidad y convicción, pero nuestra carta se abre también a vinos de distintas zonas vitivinícolas de España y otros lugares; con referencias blancas, rosadas y tintas que nos permiten construir una propuesta equilibrada, viva y con personalidad.
Esa mirada al territorio se expresa también en nuestra apuesta por pequeños productores y proyectos que ayudan a fortalecer la identidad vinícola de Huesca. Entre ellos, Vignerons de Huesca, una iniciativa que reúne a bodegas artesanales de la provincia bajo una visión compartida: poner en valor el vino local, generar oportunidades para quienes lo elaboran y seguir construyendo una cultura del vino vinculada al paisaje, al oficio y al Pirineo aragonés.
Nos interesan tanto los vinos con tradición como aquellos que ofrecen una lectura más contemporánea del terruño. Por eso nuestra selección combina nombres reconocidos con referencias menos evidentes, elegidas siempre por su calidad, su carácter y su capacidad de acompañar la experiencia en mesa.
"LA COCINA ES UN LENGUAJE mediante el cual se puede expresar armonía, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación, cultura".
Ferran Adría





La tradición es la base de nuestro trabajo. Apreciar el territorio y hacer uso de los productos locales es nuestra responsabilidad para mantener viva la verdadera expresión cultural, así como conservar la biodiversidad gastronómica que constituye al fin, nuestra identidad.




